¿Sabes cómo hacer un brainstorming?

Seguro que si, es algo natural y efectivo que hemos usado durante décadas de manera inconsciente y poco organizada, es necesario hacerlo correctamente con la ayuda de algunas pautas para que resulte efectiva.

Fue propuesta en 1939 por Alex F. Osborn, quien comenzó a utilizar este procedimiento para fomentar el surgimiento de ideas creativas y originales como método para resolver problemas. Más adelante, en 1953, sistematizó su método creativo de resolución de problemas.

Siempre se ha definido como una técnica grupal, pero últimamente se ha demostrado que de manera individual resulta también muy efectiva.

Antes de empezar:

1.- Fijar el objetivo del brainstorming.

  • Resolver un problema
  • Plantear las posibles causas de este
  • Generar soluciones alternativas
  • Fomentar la creatividad
  • Crear conceptos nuevos
  • Fijar un número de ideas

2.- Establecer una duración para la sesión.

 

Pautas para la sesión:

Fase 1 – Divergente

“No juicio” – Debes evitar toda crítica, todo está exento de juicios.

“Libertad” – Siente la libertad de poder soltar esas ideas disparatadas y locas que pasan por tu cabeza.

“Objetivo”  – Debemos cumplir el objetivo de alcanzar el número establecido de ideas.

“Hilar”  – Procurar mantener el propósito del objetivo y encaminarlo si este se ha perdido.

“Multiplicar”  – Potenciar la combinación de ideas sugiriendo variaciones a otras ya aportadas.

El hecho de haber estado “aplazando nuestro juicio” permite que en el proceso de divergente hayamos sido mucho más creativos que de costumbre.

Fase 2 – Convergente

Es hora de evaluar el proceso desde un punto de vista un poco más objetivo.

Cuando eres el único realizando el brainstorming, tu ritmo y tu estilo son los que se imponen, lo que te asegura una decisión coherente contigo mismo. Cuando se hace de manera grupal se someten a votación.

Consiste en reducir las ideas a un número en el que nos resulte fácil trabajar con ellas teniendo como criterio su calidad.